Colección

  • Obreras de choque, consolidad las brigadas de choque.

    Obreras de choque, consolidad las brigadas de choque.

    Formada como pintora y diseñadora gráfica en el Vjutemas de Moscú entre 1920 y 1922, Kulagina asiste a los debates plásticos y estéticos que protagonizan suprematistas, constructivistas y productivistas acerca del fin utilitario de las construcciones, los ensayos y las experimentaciones con materiales, color y formas. A su vez, esto coincide con la formulación definitiva de un arte de propaganda estatal donde la fotografía, la tipografía y el fotomontaje se erigían en los medios de comunicación por excelencia con los que dirigirse a una inmensa población en gran medida analfabeta. Como diseñadora gráfica trabajó para IZOGIZ, la editorial estatal consagrada al arte, y en VOKS, la Sociedad para las Relaciones Culturales con el Extranjero de la Unión Soviética, para quien realizó carteles, libros y diseños expositivos. Cabe señalar su participación en el Pabellón de la Unión Soviética en la Internationale Presse-Ausstellung (Colonia, 1928), en Fotomontage (Berlín, 1931) y en la muestra El cartel al servicio del Plan Quinquenal (Tretiakov, Moscú, 1932), así como, entre otras, la colaboración con Klucis en dispositivos de propaganda urbanos en Moscú, como el proyecto “Avenida de los carteles” (1932).

    obras del autor

  • Gran díptico rojo y negro

    Gran díptico rojo y negro

    Existe información suficiente, incluso aportada por Antoni Tàpies (Barcelona, España, 1923-2012), que relaciona una parte de su obra –entendida como un muro donde suceden cosas y aparecen signos recurrentes– con su nombre. Tàpies, en castellano “tapias”, hace referencia a los lienzos del muro, a las superficies que vinculan y separan al mismo tiempo un terreno, que alzan barreras y que, por otro lado, son soportes para el gesto y la crítica, el nombre o la inicial, los símbolos, para la certificación de que alguien pasó por allí y dejó una impronta. Este juego nominal aparentemente pueril o básico aloja una cuestión esencial sobre la identidad del artista, al que se añade una infancia y adolescencia de salud enfermiza, de miradas hacia ventanas que mostraban muros grises. Hay otros motivos pictóricos e ideológicos, también expresados por él ya en los años noventa, en la utilización de materiales inapropiados, extraídos de otros mundos menos dados al concepto de gusto pictórico propio de la posguerra española. “Este gusto por materias especiales, distintas de las habituales, también se debía a una oposición a lo que en aquel momento era el arte oficial, a la pintura que salía de las academias o el post-impresionismo, que era lo que estaba de moda entonces en mi ciudad. Obviamente, aquel tipo de arte me producía una especie de repugnancia que yo expresaba con el uso de materiales irregulares”.

    La separación radical con su contexto se vislumbra en el uso de los colores, por completo alejados de una paleta de tonos vivos característicos de la generación anterior. El gris para Tàpies representa un color “interiorizado”, donde sobreviven “la penumbra, la luz de los sueños y de nuestro mundo interior”. El marrón adquiere connotaciones franciscanas, recuerda los excrementos y las heces, “y eso también es en el fondo una idea franciscana”. Ambos colores, y sus matices y tonos, adquieren características de orden filosófico. En cualquier caso, generan superficies rugosas, ásperas, donde los materiales poseen el protagonismo de estar hablando de ellos mismos y entre ellos mismos. Son fondo y primer plano; escenografía y actores, superficies sobre las que aparecen símbolos, como las cruces o las X; letras, especialmente la A (Antoni) y la T (Tàpies, pero también Teresa, su mujer), aunque también otras como la M (montaña y muerte); números que se vinculan con lo que tiene de infinito el universo y el potencial numérico de su definición; o formas como escaleras o puertas que dejan acceder o impiden el paso a situaciones psicológicas y, en ocasiones, oníricas.

    Bibliografía

    Tàpies: comunicació sobre el mur, Fundació Antoni Tàpies, Barcelona, 1992.

    Tàpies, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía / Aldeasa, Madrid, 2000.

    Campo cerrado: arte y poder en la posguerra española, 1939-1953, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid, 2016.

    Á. de los Ángeles

    obras del autor